Un gato negro yace sobre una cama rosa, con el vientre hacia arriba, patas levantadas y ojos muy abiertos como si estuviera jugando felizmente. Al fondo hay un viejo teléfono verde colocado a la altura del pecho, frente a una pared blanca, con líneas suaves, colores simples y un estilo dibujado a mano que recuerda a Studio Ghibli, diseñado para libros infantiles.

Recomendar