Una ilustración dibujada a mano quirúrgica con un toque de tarot, mostrando una figura de piel rosa con un suéter amarillo moteado cuyo cabeza se abre como una tapa para revelar un revoltijo de lindas y ansiosas pequeñas criaturas: manchas azules, bichos verdes, cosas espinosas amarillas, todas girando en un vacío rosa pastel salpicado de pequeñas estrellas negras. El trazo es suelto y parece un garabato, la paleta es de colores suaves de caramelo con contornos negros, y hay un humor gentil y autocrítico en todo esto, como si alguien hiciera una broma visual sobre su propio cerebro que no puede dejar de hablar. La pancarta en la parte inferior con THE OVERTHINKER en letras gruesas lo ancla en esa estética de zine indie, un poco melancólica pero encantadora.