En el estilo de boceto de Raymond Briggs, el uso de líneas de lápiz discontinuas pero claras y toques dibujados a mano relajados crea una sensación única de curación típica de los libros ilustrados para niños. La imagen construye una atmósfera armoniosa y alegre con contrastes de colores vívidos. En un gran campo de hierba lleno de flores silvestres, una niña pequeña con un vestido blanco con puntos negros yace de espaldas, con las manos detrás de la cabeza, descalza y con las piernas levantadas, una pierna sostiene una nube esponjosa. Mira al cielo azul, riendo con alegría, con los ojos llenos de imaginación. A su lado, un sombrero de sol y una pequeña canasta de bambú llena de ramas de bayas, con algunas bayas rojas esparcidas por el césped, los detalles aportan un humor sencillo, realista y suave, y toda la imagen fluye con una sensación de inocencia infantil relajada y despreocupada. El texto del libro ilustrado se integra en la imagen.